Julio 23, 2019
Revista Líderes

Revista Líderes (3)

El Ministerio de Agricultura y Ganadería de Ecuador anunció una nueva línea de financiación para que la producción de productos agrícolas y su posterior exportación a nuevos mercados internacionales se incremente.

El convenio fue suscrito con la Corporación Nacional Financiera (CNF), que durante 2018 otorgó más de USD 269 millones en créditos al sector exportador con el objetivo de "facilitar el acceso a la inversión en nuevos productos agrícolas con alto potencial de exportación", señala un comunicado de la cartera de Estado.

El ministro del ramo, Xavier Lazo, anunció que esta estrategia también forma parte del plan de intervención para la siembra organizada de productos agropecuarios con el objetivo de ingresar en otros mercados en donde no se encuentra todavía el producto de Ecuador y, de ese modo, garantizar las condiciones de vida de los pequeños y medianos productores del país. Entre los productos que ya forman parte del servicio crediticio se encuentran mango, piña, abacá, malanga, pitahaya, papaya, pepino dulce, espárragos, guanábana, tomate de árbol, maracuyá y limones.

El objetivo es que todos estos productos, considerados poco tradicionales dentro del sector primario y por tanto con un valor añadido, logren expandir sus exportaciones a mercados internacionales. El monto que se financia va desde los USD 50 000 en adelante, con un periodo de gracia de hasta tres años.

El presidente del Directorio de la CFN, Juan Carlos Jácome, indicó que están impulsando "la diversificación exportable del país" ya que, al tener cada uno de los productos un ciclo productivo distinto, "el periodo de gracia será diferente". Jácome también expresó su alegría por el rol que, como banca de desarrollo, pueden tener en la implementación de la producción y posterior exportación de los productos del país. Según el Ministerio, "el apoyo a la diversificación de exportaciones agrícolas es uno de los objetivos primordiales del Gobierno" del presidente ecuatoriano, Lenín Moreno.

Con una economía que aún depende en gran medida de las exportaciones de petróleo, el presidente ecuatoriano trata de fomentar diversos sectores como motores de desarrollo, y entre ellos tiene el objetivo de relanzar la agricultura con vistas a la exportación.

Diminuta en tamaño pero grande en nutrientes, la quinua ha sumado un nuevo valor a su lista de beneficios en una comunidad de Chimborazo, donde madres indígenas entrelazan el cuidado de sus hijos con la producción del ancestral cereal. Cerca de 300 mujeres de la zona de Palmira se dedican desde hace tres años a la siembra y producción de quinua, en el marco de varios proyectos que comenzaron hace ocho años con una inversión de la Cooperación Española de 9,5 millones de euros (USD 10,9 millones), y el acompañamiento de tres organizaciones no gubernamentales. Antes de desplazarse a las parcelas, en la comunidad de Nutiluisa, en la zona de Palmira, una docena de mujeres se levanta a las cuatro de la mañana para atender las labores del hogar y preparar a sus hijos para ir a la escuela. Ahí, Ana Lucía Cucuri, explica que la junta provincial y la Cooperación Española les prestaron “máquinas, volquetes y monocultores”, para que se ayuden en las tareas del campo. “Nos han dado talleres y cursos en donde nos enseñaron a producir abono natural y también a usar la maquinaria”, comenta la indígena, de mirada esperanzadora, contextura delgada y con su negro cabello recogido en trenzas. La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), junto a las organizaciones no gubernamentales Maquita y Manos Unidas, desarrollaron el programa con enfoque de género, que promueve el trabajo de la mujer y les da las herramientas necesarias para que emprendan su labor. Sonriente, Cucuri tira con fuerza de la palanca para encender la máquina, mete la primera marcha y arranca a la preparación de la tierra para los cultivos al tiempo que, con humildad y entusiasmo, alienta a que más gente se una al grupo de trabajo. Esta mujer productora del cereal ancestral se unió al proyecto hace un año y, conjuntamente con un equipo de veinte personas, aporta a la comunidad con la elaboración del abono para el cultivo. Pese a que el trabajo es fuerte y el clima frío, las mujeres mantienen su vestimenta distintiva: una falda con corte por debajo de la rodilla, zapatos o alpargatas, poncho de diferentes colores y sombreros blancos con listones negros, que las diferencia de las demás comunidades indígenas de Ecuador. La semana pasada, en una ceremonia de agradecimiento a las organizaciones que las han apoyado, una banda del pueblo integrada por niños y jóvenes de la zona entonaron melodías alegres que hicieron bailar a todos, en medio de una fiesta con comida típica y el disfrute de la bebida tradicional de los Andes ecuatorianos: la “chicha”, hecha a base de un fermento de maíz. En esa ceremonia, se escenificó una jornada de trabajo con abono para los cultivos de quinua, donde las mujeres esparcían el producto con palas y se ayudaban para empaquetarlo y apilarlo. Rafael García, coordinador general de la Cooperación Española, define a la ceremonia desarrollada en Palmira como un festejo de lo logrado en esas altas tierras de los Andes ecuatorianos. Según Maquita, el árido suelo del sector fue habilitado para la siembra con el intenso tratamiento de fertilización que las mujeres realizaron durante tres meses. Miguel Marcatoma, presidente de la parroquia donde se desarrollaron los proyectos, comenta que “ha sido un trabajo difícil y complejo porque la zona era desértica”, pero ahora lo visualiza como “un sueño hecho realidad”. El dirigente parroquial añade que los residentes de la zona están agradecidos por la ayuda y la iniciativa del Gobierno español que benefició a 326 familias en esa parroquia donde más de 400 hectáreas desérticas cuentan ahora con sistemas de riego, cultivo y producción. Ello porque la Cooperación Española en coordinación con Manos Unidas y Maquita aplicaron tecnologías de mecanización en esa zona para mejorar el sistema productivo de la quinua.

Los agricultores latinoamericanos acceden ahora a una herramienta para sacar mejor provecho a su trabajo gracias a la plataforma de inteligencia artificial (IA) que Microsoft puso a su disposición. La gerente de mercadeo y operaciones para Centroamérica de la tecnológica, Ineke Geesink, dijo que colabora con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) para la prevención de pestes y plagas a través de la incorporación de IA con sensores y chatbots, para diferentes usuarios de sus servicios, entre otras herramientas. “Realmente es una solución de inteligencia artificial que va a poder ayudarles en toda esta parte de tratamiento preventivo de plagas”, resaltó la profesional. Detalló que hace aproximadamente tres meses en Costa Rica, donde están comenzando, y entiendo que ya hay países en Sudamérica que también están utilizando el servicio de chatbots. El plan es que el IICA, con sede en Costa Rica, empiece a implementar estos instrumentos en el hemisferio en los próximos meses y aseguró que, como están en la nube, siempre están actualizadas las diferentes innovaciones. Microsoft, precisó, “se mantiene con el IICA como consejeros. No solo proveemos la tecnología sino el acompañamiento a través de nuestra ejecutiva de cuentas, Krushenka Reyes. En general, con la IA, las empresas y ciudadanos van a poder llevar a cabo su proceso de transformación digital y definir el camino que van a iniciar, de acuerdo a lo que para ellos sea prioritario. En el caso del IICA, busca que la agroindustria, las personas que están sembrando, la empresa agrícola, todo el que tiene alguna conexión en el proceso empiece su transformación digital, todo con el objetivo de hacerlo más eficiente, de poder empoderar y ayudar al agricultor, dice Reyes. “Qué mejor manera que un agricultor sepa poder prevenir a través de soluciones (tecnológicas) cuando viene alguna peste, o algo que puede disminuir su cosecha. También tenemos soluciones relacionadas con el clima”, señala. Geesink señaló que en Colombia y México se ha implementado también este tipo de tecnologías. “Definitivamente el sector agrícola en Latinoamérica es prioridad para nosotros, y es una de las primeras fuentes de la economía, uno de sus motores más fuertes y por eso estamos dispuestos a ayudar, en nuestro caso trabajar bien de cerca estos procesos”, dice. La ejecutiva señaló que los organismos internacionales indican que para el año 2021 el producto interno bruto (PIB) de la región va a descansar en un 40% en la economía digital “y si en nuestros países el sector agrícola tiene un alto peso, vamos a ver ese impacto”.